“No puedo entender que después de ocho años el caso siga sin resolverse. Me dicen que más de 3.000 diligencias se han hecho por el caso de David, lo cual es verdad, pero ninguna ha servido para nada”, son las primeras palabras de Alexandra Córdova al preguntarle sobre la desaparición de su hijo, Santiago David Romo Córdova, quien este 16 de mayo cumple ocho años de estar desaparecido.
Él cursaba el cuarto semestre de Comunicación Social en la Universidad Central del Ecuador, estaba por cumplir 21 años, era un gran lector, se caracterizaba por ser crítico de la realidad social del país y por reaccionar de forma enérgica contra las injusticias, por ello, quería estudiar la carrera de Derecho conjuntamente con la de Comunicación. También le apasionaba el cine, quería ser cineasta y guionista, pero todos estos sueños se truncaron aquel día. Para David, lo más importante era la familia y la amistad. “El último día que vimos a mi hijo, una compañera de su clase no tenía dinero para sacar copias y David le prestó el dinero…”, así lo recuerda Alexandra.
La noche del jueves del 16 de mayo del 2013, la ruta de David comenzó en la parada Seminario Mayor del metro bus donde tomó un bus con dirección a la Estación Ofelia, al norte de la capital. Posteriormente, en este lugar se embarcó en la unidad de transporte número cuatro de la cooperativa Transhemisfericos con dirección a su casa, así lo registra el expediente fiscal que recoge la reconstrucción de los hechos realizado por la Fiscalía. No obstante, Alexandra asegura que no hay elementos suficientes para confirmar este recorrido.
A las 22h22, Alexandra recibió una llamada telefónica, era David. Él le decía que estaba cerca y que no podía hablar más alto porque “hay personas que parecen policías y me quieren bajar del bus”. Esa fue la última vez que Alexandra escuchó la voz de su hijo, pues las horas transcurrieron y David nunca llegó a su destino.
Su familia empezó a realizar llamadas tratando de localizarlo, pero nadie conocía su paradero. Aquella noche inició un calvario sin fin para la familia Romo Córdova.
Al día siguiente, el 17 de mayo, Alexandra se dirigió a la Policía Judicial para registrar la denuncia de la desaparición de su hijo y los policías, dijeron: “Otro desaparecido más, ya ha de llegar, se debe haber ido a la playa con la enamorada o debe estar con los amigos. Vaya a la casa y espérelo”. Tras esto, la familia realizó una búsqueda por su cuenta. Se dirigieron a hospitales, morgues, clínicas e incluso realizaron el mismo recorrido que David, posiblemente, llevó a cabo esa noche. Mientras tanto, los minutos claves para encontrar a una persona desaparecida avanzaban.
El sábado 18 de mayo, la madre de David se acercó nuevamente a la Policía con el anhelo y la desesperación de que la denuncia de la desaparición de su hijo fuera receptada. “Esperaba que una vez registrada empezaran las investigaciones de manera inmediata, pero, nuevamente fui víctima de la inoperancia del sistema judicial”.
“La persona que me receptó la denuncia de la desaparición de mi hijo, me dijo que me hacía el favor de recibirla porque aún no se cumplían las 48 horas de su desaparición. Pero que eso estaría en la papelera hasta el día lunes y que recién, en ese momento, se enviaría a la Fiscalía para que sorteen al fiscal y a los agentes investigadores”.
Los días pasaban y no se tenía ningún indicio de dónde se encontraba David. Cientos de afiches con su foto se podían observar en las calles de la capital. Además, la familia Romo Córdova acudió a varios medios de comunicación, a diferentes autoridades, a la universidad donde estudiaba y a pesar de ello, la respuesta que reiteradamente recibían fue: no sé nada, no vi nada, no sé qué pasó.
“Al año de la desaparición de mi hijo, realizamos un evento en la Facultad de Comunicación Social. Ese día, su compañera se acercó y me dijo: quiero devolverle el dinero que me prestó David para poder sacar las copias que necesité… Así es mi hijo”.
Uno de los elementos fundamentales en la investigación del caso de David para Alexandra, es la última llamada telefónica que tuvo con su hijo. A pesar de ello, hasta el día de hoy no se ha hecho el rastreo de esa llamada. Una pericia tan importante para conocer qué ocurrió con David y todavía no se ha realizado, aunque ya han pasado 2.920 días de su desaparición. Alexandra se pregunta diariamente “¿por qué algo tan importante en la investigación de mi hijo no se realiza aún?”

Alexandra Córdova, frente al Palacio de Carondelet, exigió respuestas al Estado ecuatoriano por la desaparición de su hijo. Foto: Archivo Asfadec
Durante ocho años, el proceso investigativo del caso de David ha tomado diferentes enfoques: desaparición, asociación ilícita, ocultamiento de cosas robadas, asesinato e incluso trata de personas. El Fiscal General del Ecuador de aquella época, Galo Chiriboga, tuvo que pedir disculpas públicas a la familia de David por tanta negligencia. “Más de 20 fiscales han pasado por el caso y no sé cuántos más vayan a pasar. Espero que en esta nueva investigación nos den ese resultado que tanto añoramos desde el 16 de mayo del 2013”.
Actualmente, el caso está siendo investigado en dos fiscalías diferentes. Una de las investigaciones está a cargo del fiscal Washington Burbano y la segunda en la Dirección de la Comisión de la Verdad a cargo de la fiscal Vanessa del Pozo por el delito de desaparición forzada. Dos procesos investigativos y el resultado continúa siendo el mismo, David Romo sigue desaparecido.
Desde el inicio, la investigación presentó una serie de omisiones y negligencias, lo que causó que no se lleve a cabo un proceso adecuado con la identificación de pistas certeras. Esto se puede constatar en una de las hipótesis planteadas por la Fiscalía, donde se menciona que David fue supuestamente asesinado en la clínica clandestina Unión y Esperanza, ubicada en el sector de La Roldós, teoría que no pudo ser sostenida por la Fiscalía y los agentes investigadores del caso. Otra irregularidad es la nulidad del expediente, debido a que la actuación fiscal y policial vulneró los derechos del proceso, lo que provocó que la investigación empiece desde cero.
“Hasta el día de hoy no hay una respuesta clara y veraz. Hasta el día de hoy no saben decirme dónde está David. Hasta el día de hoy exijo que me devuelvan a mi hijo. Lo que queremos es encontrar a David”.
Han pasado ocho largos años desde aquel día y para las autoridades parece que David solo es una cifra más, que se suma a la larga lista de personas desaparecidas en Ecuador, al parecer el Estado ecuatoriano se olvida que las investigaciones son sobre un ser humano. ¿Cuánto más tendrá que esperar Alexandra? ¿Cuántas diligencias más tendrán que realizarse para encontrar a David?
Foto principal: Alexandra Córdova con el fiche de la desaparición de su hijo exige justicia a las autoridades competentes. Foto. Archivo familiar