11thFeb

Un dolor inacabable, una justicia que no llega: 11 años sin Oswaldo

La noche del 4 de febrero de 2011, Oswaldo Chapanta Pérez, abogado ambateño, se reunió con un cliente por un caso de pensión de alimentos, en el norte de Quito. Siete días después su cuerpo fue localizado sin vida. Han pasado once años y el caso aún no se resuelve. Su hermana, Grace Chapanta relata los hechos. 

Oswaldo fue visto por última vez a la altura de la Avenida Granados y Eloy Alfaro, norte de la ciudad. Siete días después, el 11 de febrero del mismo año, Oswaldo fue hallado sin vida en la parroquia Toacaso, en la provincia de Cotopaxi; a dos horas de Quito.

A 11 años de su muerte y desaparición involuntaria, su familia permanece sin respuestas, el caso está archivado y los presuntos responsables están libres.

Vida y memoria

Oswaldo era un hombre entregado en su vida personal como profesional.  Foto: archivo familiar

Oswaldo, siendo muy joven, emprendió su viaje hacia la capital ecuatoriana para estudiar Derecho en la Universidad Central del Ecuador. Por más de 15 años trabajó como abogado en Quito. Era amante de la lectura y estaba próximo a casarse; sin embargo, cuatro meses antes de que ello sucediera fue asesinado. Tenía 40 años.

Grace lo rememora como alguien alegre y atento, que siempre estaba pendiente de la familia, en especial de su madre. También recuerda las veces que él acompañó a sus tres hermanas y a ella durante los partos. “Siempre han sido las seis amanecidas que me he hecho con ustedes”, solía decir Oswaldo, haciendo referencia a los seis partos,  de sus seis sobrinos.

Cuando Grace Chapanta narra la historia de su hermano es inevitable observar su frente arrugada, su mirada penetrante y como de sus ojos se desprenden una mezcla de sentimientos como enojo e impotencia, pero ese el grito de una hermana que lleva luchando años en memoria de Oswaldo. Exige que el asesinato  de su hermano no quede en la impunidad.

El presunto responsable sigue libre 

Desde hace tres años, la investigación por la desaparición y el asesinato de Oswaldo está archivada y no se ha podido reabrir el caso por la falta de pruebas y evidencias, explica Grace Chapanta.

Ella menciona que desde las primeras investigaciones hubo negligencias y falta de profesionalismo. Incluso relata que hasta hace cuatro años, ella debía pagar  los viáticos y taxis de los agentes investigadores para que se puedan movilizar.  «Buscaba a personas y sus testimonios; recorría lugares y realizaba las recargas para que los agentes o autoridades del caso realicen llamadas e investiguen el caso. Fui una investigadora más y sé el caso de principio a fin», enfatiza. 

Pese a ello, la investigación que fue llevada por dos fiscales y cinco agentes policiales se archivó. Grace Chapanta afirma que ha hecho todo su esfuerzo para que la Fiscalía  reabra la investigación, pero no ha sido atendida por esta entidad ni el Gobierno. 

Para Grace el presunto sospechoso de la muerte de su hermano es un miembro de la Policía Nacional, que se encuentra “en servicio activo”. 

Actualmente, en el portal de la Fiscalía General del Estado sólo consta la denuncia por el presunto delito de homicidio simple en contra de Oswaldo, esto pese a que la familia señala que fue un asesinato. 

Un dolor inacabable

Para despedir con un adiós, pero no con un para siempre, la familia Chapanta enterró a Oswaldo, en su natal Ambato junto a su abuelo. Foto: archivo familiar

A raíz de la pérdida de Oswaldo, la salud de su madre se fue deteriorando y falleció hace tres años, sin tener verdad y justicia  sobre la muerte de su último hijo.

La lucha por alcanzar justicia ha llevado a que Grace y sus familia sean agredidas verbalmente y re victimizadas por funcionarias públicas. Mediante una red social una funcionaria del Estado ecuatoriano divulgó fotos, perfiles y la identidad de Grace burlándose de su exigencia de verdad y justicia para su hermano. 

En ese camino se sumó a marchas y plantones con familiares y amigos de personas desaparecidas y localizadas sin vida.  

Al cumplirse once años del asesinato de su hermano, Grace Chapanta insta al Gobierno y a las instituciones estatales a que tomen cartas en el asunto para que la investigación proceda y poder dar con el presunto autor de la desaparición y muerte de Oswaldo: “Seamos escuchados para poder llegar hasta la verdad”.

 

Foto de portada: Grace Chapanta en la sede de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas (Asfadec) en la ciudad de Quito. Foto: Jazmin Gualotuña/Asfadec

Jazmin Gualotuña (Machachi), 1994)

Egresada de Comunicación Social, periodismo de la Universidad Politécnica Salesiana.

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